Hace 78.000 años, en una cueva de la costa de Kenia, una pequeña comunidad se despidió de un niño de apenas tres años. Lo acostaron con cuidado sobre su lado derecho, con las rodillas recogidas hacia el pecho y el cuerpo bien envuelto. Y bajo su cabeza colocaron algo parecido a una almohada.
Los arqueólogos lo llamaron Mtoto, que en suajili significa «niño», y sus restos son considerados el enterramiento humano más antiguo conocido en África. Pero lo que más emociona es un pequeño gesto: alguien quiso que aquel niño descansara para siempre cómodo.
Desde entonces hemos cambiado casi todo: cómo vivimos, cómo trabajamos, cómo nos comunicamos, cómo nos desplazamos. Lo que sigue intacto es la necesidad de despedir con cariño a quienes queremos. Honrarlos, cuidarlos hasta el final y darles el adiós que merecen. Ese instinto nos acompaña desde el principio de nuestra historia.
Hoy esa despedida llega, casi siempre, en uno de los momentos más duros para una familia. Y justo entonces aparecen decisiones, trámites y gastos que nadie quiere afrontar con el corazón encogido.
Para eso existe el seguro de decesos. Se encarga de organizar el sepelio, las gestiones administrativas y, si hace falta, del traslado, para que los tuyos solo tengan que ocuparse de lo importante: estar juntos y recordar.
Mtoto nos recuerda que el amor siempre ha sabido despedirse. En nuestra correduría te ayudamos a que esa despedida llegue con tranquilidad. Si quieres revisar tu póliza o conocer las opciones que mejor encajan con tu familia, hablemos.
[

