Imagina dos escenas. En la primera, sales del garaje marcha atrás y, en un despiste, golpeas el coche de tu pareja. En la segunda, vas de viaje con tus hermanos y sobrinos en dos coches, uno detrás de otro por la autovía. Un frenazo inesperado y el de atrás no llega a tiempo y golpea al coche de delante. Un susto sin más… hasta que llamas al seguro y te explican que esos daños quedan fuera de la cobertura.
Sorprende, pero tiene explicación. La ley española excluye del seguro obligatorio los daños materiales entre familiares: el cónyuge y los parientes hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad (padres, hijos, hermanos, abuelos, tíos, sobrinos, suegros o cuñados). Es una medida pensada para evitar fraudes y está recogida en el Reglamento del Seguro Obligatorio de Automóviles.
Eso sí, hablamos solo de daños materiales. Si hay lesiones personales, la cobertura se mantiene, sea quien sea el herido.
¿Cómo evitar este problema? Lo primero es conocer la exclusión y tenerla en cuenta al organizar los desplazamientos familiares. Cuando varios coches de la familia viajan juntos, circular uno detrás de otro aumenta el riesgo de que, ante un frenazo, el vehículo de atrás golpee al de delante. Siempre que sea posible, conviene dejar otros vehículos entre ambos o mantener una distancia de seguridad especialmente amplia.
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