Hubo un tiempo en que las estaciones eran predecibles. Ahora ya no. El clima se ha extremado y da igual el mes del calendario: una tormenta de pedrisco, un viento huracanado o una lluvia torrencial pueden aparecer casi sin avisar, en pleno agosto, en mayo o a las puertas del otoño.
Los datos lo confirman: los siniestros en hogares por fenómenos meteorológicos extremos se dispararon un 107% en el último año. El pedrisco encabeza la lista (47%), seguido de la lluvia (29%) y el viento (24%). Y detrás de cada cifra hay tejados dañados, cristales rotos, humedades y sustos.
Muchos de esos daños se pueden prevenir con gestos tan sencillos como revisar tejados, canaletas y desagües, asegurar que los toldos y otros elementos exteriores estén bien anclados o recoger macetas y muebles del balcón cuando sabemos que hay alerta.
Pero la prevención no siempre basta. Por eso conviene revisar que tu seguro de hogar cubra bien los daños por lluvia, viento y granizo, y conocer sus límites antes de que llegue el próximo episodio.
Si no recuerdas qué incluye exactamente tu póliza de hogar, le echamos un vistazo juntos y nos aseguramos de que tu hogar esté preparado para lo que venga.
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