¿Sabes cuántas avellanas lleva un bote de Nutella? Muchas. Tantas que Ferrero, el fabricante de esta famosa crema de cacao, depende —o dependía— en buena parte de Turquía, el país que produce cerca del 70% de las avellanas del mundo.
En 2025, las heladas de primavera y una plaga de insectos arrasaron esa cosecha en Turquía. Menos avellanas y precios alrededor de un 20% más caros.
¿Y qué hizo Ferrero? Siguió adelante. Tiró de sus reservas y buscó otros proveedores en Chile, Estados Unidos o Serbia. Tenía su plan B preparado antes de necesitarlo. En el mundo de la empresa eso tiene un nombre: resiliencia. La capacidad de encajar un golpe sin que todo se venga abajo.
Ahora piensa en tu negocio. Quizá no compras toneladas de avellanas, pero también dependes de cosas que no controlas: un incendio en el local, una avería que para tu maquinaria durante días, la reclamación de un cliente o una baja laboral que te deja semanas sin poder trabajar.
Y aquí está la gran diferencia: un gigante puede llenar almacenes de reservas. Un autónomo o una pyme, normalmente, no.
Para eso existe el seguro. Por mucho talento y muchas ganas que le pongas, si todo depende de una sola pieza, cualquier imprevisto lo tambalea. Un multirriesgo protege tu local, tus equipos, tu mercancía e incluso lo que dejas de ingresar si tienes que cerrar. Una responsabilidad civil responde si tu actividad causa daños a un tercero. Y un seguro de baja te sostiene mientras no puedes trabajar y te recuperas.
Ferrero tenía su plan B y tu negocio también puede tenerlo. ¿Revisamos juntos tu plan B? En nuestra correduría somos expertos en asegurar pymes y autónomos como tú.
[

