Seguro que has oído la noticia: a finales de agosto robaron el Tesoro de Villena, una joya arqueológica de más de 3.000 años, casi diez kilos de oro y plata. Justo un mes antes, cuatro encapuchados robaron en apenas minuto y medio más de 200 monedas de oro del Museo Provincial de Albacete.
Más allá de lo impactante, en nuestra correduría nos hizo pensar en algo mucho más cercano a ti. Porque el oro está viviendo un momento histórico: su precio no ha dejado de subir y en 2026 ha superado los 4.700 euros la onza. Y cuando el oro vale tanto, despierta el interés de los delincuentes.
No necesitas guardar un tesoro milenario para que esto te toque de cerca. El anillo de tu abuela, los pendientes de tu madre, ese reloj especial, tu pequeña colección de joyas de oro… Son objetos con un doble valor: el económico, que se puede calcular, y el sentimental, que no tiene precio. El sentimental no hay seguro que lo cubra, pero el económico sí. Y merece la pena protegerlo.
Si te roban esas joyas, puede que tu seguro de hogar no te cubra tanto como crees. La mayoría de pólizas ponen un límite (en torno al 10% del contenido, o topes de entre 3.000 y 6.000 euros). Si tus piezas valen más, esa diferencia te tocaría asumirla a ti. Y suelen cubrir solo el robo en casa, no si pierdes algo o te lo sustraen fuera.
¿La buena noticia? Tienes solución. El primer paso es fácil: guarda las facturas, haz fotos de tus joyas y, si son valiosas, tasa tu joyero. Con esa tasación puedes declararlas en tu seguro de hogar. Si hablamos de piezas realmente especiales, existe un seguro específico que las protege dentro y fuera de casa, incluso en viajes, y actualiza su valor con el tiempo.
Lo mejor es que no cuesta lo que la gente piensa. Por ejemplo, proteger una joya de 10.000 euros ronda los 100-200 euros. Poco, para dormir tranquilo.
Si tienes en casa algo que te importa de verdad, hablemos. Le echamos un vistazo juntos a tu póliza y nos aseguramos de que esté bien protegido.
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