«Aceptar todo». Un clic rápido, casi automático, para que desaparezca ese aviso molesto y seguir navegando en esa web o ese artículo que te interesa. Lo hacemos decenas de veces al día sin pensarlo. Pero, ¿sabes qué estás aceptando realmente cuando pulsas “aceptar cookies”?
Cada vez que aceptamos las cookies, entregamos fragmentos de nuestra vida a cambio de un servicio que nos dicen que es gratis. Ubicación, historial, dispositivos, preferencias de compra… todo se registra, se analiza y se vende para crear perfiles publicitarios.
No todas las cookies son iguales: las técnicas son necesarias para que la web funcione, pero las de seguimiento son las que rastrean tu actividad de un sitio a otro.
¿Qué puedes hacer? Sencillo: no pulses «aceptar todo» por inercia. Usa «rechazar» o «configurar», revisa los permisos y borra las cookies de vez en cuando. Tu privacidad no es gratis. Decide tú quién paga por ella.
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